Extraído de Tribuna del Bío Bío

Mayores antecedentes sobre los estudios marinos del sector involucrado en el proyecto, evaluar los impactos que generará el cambio de la temperatura en el agua en la actividad reproductiva de especies de moluscos y redefinir el área de monitoreo del proyecto a todo el cuerpo de agua de la Bahía de Concepción son algunas de las observaciones presentadas por la Municipalidad de Penco al estudio de impacto ambiental del Proyecto Octopus que busca instalar un terminal marítimo gasífero en el sector de Lirquén.

Si bien el plazo para que los 15 organismos públicos a quienes se solicitó un pronunciamiento sobre el EIA del Proyecto Octopus venció el 6 de junio, aún faltan algunos entes que no han entregado sus informes. Es así como nueve organismos se pronunciaron, restando seis. Además, el Servicio de Evaluación Ambiental pidió pronunciamientos especiales al municipio de Tomé y a la Dirección Regional de Pesca.

Ya se pronunciaron la seremi de Transportes, la Dirección Regional del Sag, la Dirección Regional de Turismo, la seremi de Medio Ambiente, la seremi de Salud, la Dirección Regional de Pesca, todos con observaciones. Se pronunció conforme, la seremi de Vivienda, mientras que Sernageomin y SEC se restaron de participar en la evaluación por considerar que no hay materias de su competencia en evaluación.

Víctor Hugo Figueroa, alcalde de Penco en la participación ciudadana del SEA.

Respecto de las observaciones del municipio de Penco, se indica que si bien el proyecto se ajusta a la normativa ambiental en términos generales, se precisa que hay muchos aspectos de esta iniciativa que “podrían afectar significativamente las directrices de desarrollo comunal como el turismo gastronómico e histórico. De igual forma, se afectaría uno de los sectores sociales de mayor relevancia en la comuna, los pescadores y mariscadores artesanales al verse invadidas áreas de importancia extractiva de recursos marinos”.

Otro aspecto que preocupa al municipio pencón se refiere al proceso de succión y filtración de agua de mar en el proceso de gasificación del GNL sobre la biota marina. Del mismo modo, se plantean dudas sobre el uso del cloro en el proceso, indicándose que es “poco clara e irrelevante la información relacionada con la inocuidad del cloro vertido, pues no se indica para qué especies acuáticas la concentración no produce alteraciones, infiriéndose que solo se refieren al consumo por parte de seres humanos”.

La municipalidad de Penco también advierte una incompatibilidad del Proyecto Octopus con el Plan Regulador Comunal. Como se trata de infraestructura energética, plantea que deberá quedar estipulado en un instrumento de planificación territorial el trazado terrestre de la infraestructura que reconozca franjas de protección. También se deberá considerar un seccional del Plan Regulador “en el área total que involucra el proyecto, de esta manera se podrá determinar, proyectar y dimensionar el real impacto urbano y social de la infraestructura energética que se proyecta en el borde costero de la comuna”.

En otro acápite, el documento plantea que los antecedentes de línea base y medidas de mitigación “no son suficientes para reducir los efectos adversos sobre la cantidad y calidad de los recursos naturales renovables y no renovables, como también del valor natural del territorio costero de la comuna”.

Tampoco se abarcan los sectores de importancia marina para los pescadores artesanales de la comuna ni se evalúan los impactos que generará el cambio de temperatura en el agua (reducción en 7°C ) en la reproducción de especies marinas, por ejemplo.

Noticia del descubrimiento de fósiles en Lirquén.

En cuanto al paisaje, al turismo y a los pueblos originarios, la estrategia para el crecimiento económico de Penco se enmarca en el desarrollo del turismo. Y se menciona el ejemplo de la playa La Cata es reconocida como una zona de importancia regional y nacional en cuanto a hallazgos paleontológicos, destacándose el descubrimiento de restos fosilizados de Plesiosaurio y otros animales marinos y restos de utensilios y osamentas de pueblos originarios. “La intervención de este sector por parte del proyecto en cuestión, debilitaría su atractivo cultural, turístico y científico, desmejorando su potencialidad como zona de importancia histórica.

Finalmente, el municipio de Penco pregunta qué pasa con el proyecto que se refiere a la conexión con el gasoducto terrestre, esto porque en el actual EIA “sólo se expone la ejecución del proyecto Octopus, pero no se hace mención del segundo proyecto, ¿por qué no se presentó el proyecto en su total dimensión? Esta situación deja abierta la posibilidad de interpretar un fraccionamiento de proyectos”.

Otro municipio que se pronunció con algunas observaciones es el de Talcahuano, esto porque en el sector Rocuant la empresa planea instalar las faenas de construcción de este terminal.

Es así como se plantean interrogantes respecto de por qué no se menciona que las faenas de construcción en la Isla Rocuant “estarán instaladas sobre el trazado del gasoducto que va en forma paralela a la carretera Interportuaria, frente a esto no se consideran los riesgos de las faenas a desarrollar en el lugar”.

Otro aspecto que preocupa es que en la Isla Rocuant no se identifica en forma clara cuáles son las medidas de restablecer o compensar de los daños e intervención que se realiza en el humedal. “Se debe indicar que existen sectores para la construcción e instalación de faenas donde se pueden generar menos impactos en el humedal”.

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